10.10.06

A veinte años del terremoto de 1986


Han pasado veinte años del terremoto que azotó a San Salvador el 10 de octubre de 1986. Desde hace algunos días, los periódicos han venido tocando el tema en sus diferentes facetas: el número de víctimas, los principales edificaciones destruidas, los edificios que, a pesar de estar catalogados como inservibles todavía están en uso o no han sido demolidos, la falta de reglamentación (o verificación de la misma) para la construcción de edificios dentro de la zona metropolitana, etc

Me parece que toda esta serie de artículos ha sido muy esclarecedora de lo que nos falta caminar en cuanto a prevención de los desastres. Sin ir muy lejos ¿tenemos cada uno de nosotros, en nuestras familias, un plan de contingencia en caso de terremoto?

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PD. Hay un artículo de Arbolario sobre el mismo tema. Se los recomiendo.

6 comentarios:

  1. Yo recuerdo cuando despúes de terremoto de enero de 2001, Francisco Flores dio un discurso en el que hacía esta reflexión y auguraba que no sucedería más (eso de agarrarnos deprevenidos) y a los días él mismo se vió sorprendido por otro terremoto.

    y así nosotros. Para muestra he de confesar que no tengo un plan de contingencia, a mi hija sólo le he explicado qué hacer en caso de disparos o extravío o abuso sexual. Pero gracias, tomo nota.

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  2. Yo pienso que deberíamos hacer planes de contingencia a gran escala, como en Japón. Allá, comunidades enteras participan en simulacros de erupciones y terremotos.

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  3. Ixquic*
    Es que eso de prepararse es algo que tiene que hacerse de abajo hacia arriba. Los dedazos de "hágase" funcionan por poco tiempo.

    Arbolario:
    Creo que tu idea funciona perfectamente en los pueblos pequeños, que están mejor organizados. Lo raro es que a nadie se le haya ocurrido antes (o al menos yo no me he enterado)

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  4. Pues si hubiera otro terremoto se me hace que no me quedaría más que hacer lo mismo que hice en el anterior: meterme debajo del escritorio y prometer que no volvía a fumar si salía viva de ahí. Claro que en esa ocasión no lo cumplí. Pero ahora ya no fumo, así que tengo que pensar en otra promesa. Ah, está fregado!

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  5. Vanessa:

    Ya me hiciste reír. Quizá habría que comenzar por tener un escritorio resistente siempre a mano ;-)

    saludos

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  6. Jajaja... es que eso de meterse debajo de los escritorios es sólo un placebo. Como el de ponerse bajo el dintel de una puerta. O lo de las salidas de emergencia en los aviones.
    Si en un terremoto el edificio se te viene encima, pues no hay nada que hacer. Por eso es mejor la técnica de la promesa...

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