6.2.08

Vicisitudes de la turbococina.


Ya he escrito en otras ocasiones sobre la turbococina inventada por el salvadoreño René Núñez. Lo recordé por la plática que sostuvo con la gente de El Faro. Me gustó mucho la entrevista.

Si los números que presenta Núñez son válidos (no tengo motivos para dudar de ellos) las emisiones de monóxido de carbono y de óxidos de nitrógeno de la turbocina son nulas y puede reducirse el uso de leña en más de ochenta por ciento, que es equivalente a reducir las emisiones de efecto invernadero en esa misma proporción. El no lo menciona, pero imagino que también se reduce la presencia del molesto humo que generan las cocinas de leña tradicionales, causantes de numerosas enfermedades en las vías respiratorias. En resumen, me parece que es un buen invento, pero que por motivos diversos no ha podido "despegar" ni como negocio ni como solución para la deforestación de nuestro país.

Me llama la atención que el primer modelo de la turbococina no tuviera un "comal" para elaborar tortillas, ni que su creador tuviese en cuenta cuántas tortillas puede comerse una persona por tiempo de comida. ¡Y es que el inventor es, al fin y al cabo, un ser humano!


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Otras notas en esta bitácora:
Opción El Salvador, en junio de 2005
Nuevas cocinas de leña, en agosto de 2006.

1 comentario:

  1. Leí esa entrevista, también me gustó mucho. Antes una persona me había comentado todas las trabas que ha tenido el señor Núñez para hacer despegar el proyecto. Como se desprende de lo que él dice, primero, muchas veces la única forma de arrancar es que uno mismo haga la inversión; segundo, algunas ideas demasiado propositivas tocan intereses gruesos.

    Saludos!

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