13.6.05

Confesionarios digitales


Descubrí la bitácora de Jacinta Escudos a través de la de Rafael Menjívar Ochoa. La leí y me parece interesante, al igual que la columna que mantenía en uno de los periódicos salvadoreños (o quizá más).

En una de sus entradas, hace referencia a un artículo del New york Times que trata "sobre blogs 'confesionales' donde la gente cuenta sus más sucios secretitos y pecados. Deseos secretos, manías extrañas, algunas cosas muy sorprendentes, otras no tanto."

Me parece interesante que la personas se amparen al "anonimato" de Internet, o al envío de una postal que luego será publicada en la red, para desfogar sus secretos o fantasías.
Ante esto, se me ocurren estos desvaríos

  • ¿Tiene esto algún valor terapéutico o simplemente es un medio de explotar nuestro morbo ante la miseria humana?

  • ¿Será útil de verdad desahogarse con todas/os y con ninguna/o? ¿Será la solución al problema o simplemente un paliativo momentáneo a una crisis?

  • No quiero juzgar los secretos o la aparente falta de coraje al usar un medio tan impersonal como Internet. No me considero capaz y no tengo la altura moral para juzgar muchas de la cosas, mucho menos que no me lo están pidiendo. Por el contrario, cada quien sabe el fardo que lleva a cuestas y su peso y si su conciencia le pide "confesar" para poder expiar su pecado.

  • Sí me asombra la confianza en el anonimato y privacía que pueden proveer algunos de los sitios de Internet. La red es un sitio inseguro. En alguna parte leí que uno debe escribir en el correo electrónico imaginando que todo puede ser publicado mañana en la cartelera más cercana. Con esta premisa en mente, ¿Puedo confiar en Internet para que publique mi más oscuro secreto?

  • ¿Cuántos de estos secretos son reales y cuántos son inventados con el fin de ganar notoriedad?

  • Es el caso de los lectores, ¿por qué navegamos por estos confesionarios electrónicos?

Esas son las ideas desbocadas que surgen de mi cabecita. Si alguien tiene otras, bienvenidas sean.

2 comentarios:

  1. Creo que la actitud y la reflexión que adoptas es la más adecuada ante este fenómeno.
    Saludos

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  2. A la única conclusión que he arribado, después de mucho recorrido blogueril, es que fuere cual fuere nuestro grado de morbo; mas tarde o más temprano este tipo de lecturas terminan llevándonos al hastío...

    Al menos a mí me aburren más rápido de lo que sus escritores piensan.

    Saludos.

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