27.9.06

Nuestro modelo de desarrollo


Con motivo de la tala de árboles que se hizo en el parque El Espino en las últimas semanas, han aparecido muchas notas en la blogósfera salvadoreña. Unas sostienen que el desarrollo pasa necesariamente por la construcción de mayor cantidad de infraestructura vial. Otros en que debe mantenerse el poco bosque que tenemos y no reducirlo bajo ninguna circunstancia. Si bien estoy más a favor de los segundos, no puedo dejar de entender las razones de los primeros.

Para mí, el problema reside en lo que cada quien entiende por "desarrollo". Y con esa idea en mente, encontré este artículo en Internet. (los realces en negritas son míos).



¿Desarrollo sostenible o sociedad sostenible?
por Leonardo Boff

La reflexión crítica ha creado un amplio convencimiento de que el tan propalado «desarrollo sostenible» en el sistema capitalista (puede ser válido en un sistema localizado) es una trampa que cabe denunciar. La lógica del desarrollo en este sistema imperante contradice la lógica de la sostenibilidad. Es entendido como lineal, ilimitado y se da por supuesto que los recursos de la naturaleza son infinitos.

La sostenibilidad nos avisa de que vivimos en un pequeño planeta, superhabitado, con recursos limitados, algunos renovables y otros no. Si no elaboramos un desarrollo (que necesitamos) bien dosificado y equitativo del cual puedan beneficiarse todos, inclusive los demás miembros de la comunidad de vida a la que pertenecemos, podemos ir al desastre.

Analistas como el premio Nóbel de química Christian de Duve comienza su conocido libro Polvo vital: la vida como imperativo cósmico afirmando que estamos asistiendo a síntomas mundiales que, en épocas anteriores del proceso evolutivo, anunciaron grandes devastaciones que afectaron a la Tierra. Pero con una diferencia, dice: en otros tiempos fueron meteoritos rasantes o cataclismos naturales que devastaron la biósfera. Hoy el meteorito rasante más peligroso se llama ser humano.

Tenemos que cuidar y vigilar este «meteorito» amenazador e imprevisible. La mejor forma de hacerlo es desplazar el eje del desarrollo hacia el eje de la sostenibilidad. Lo importante es que tengamos una sociedad sostenible, que encuentre el desarrollo necesario que garantice la base material de su reproducción haciendo que, de esa forma, el desarrollo participe de esa sostenibilidad. ¿Cómo es la sostenibilidad?

Una sociedad es sostenible cuando se organiza y se comporta de tal forma que, a través de las generaciones, consigue garantizar la vida de sus ciudadanos y de los ecosistemas en los que está inserta. Cuanto más fundada está una sociedad sobre recursos renovables y reciclables, más sostenibilidad manifiesta. Esto no significa que no pueda usar recursos no renovables, pero, al hacerlo, debe hacerlo racionalmente, especialmente por amor a la única Tierra que tenemos, y en solidaridad con las generaciones futuras.

Hay recursos que son abundantes como el carbón, el aluminio y el hierro, con la ventaja de que pueden ser reciclados. Una sociedad sólo puede ser considerada sostenible si ella misma, por su trabajo y producción va haciéndose más y más autónoma. Si hubiera superado niveles agudos de pobreza, o tuviera condiciones para ir disminuyéndola de manera creciente. Si sus ciudadanos estuvieran ocupados en trabajos significativos.

Si hubiera seguridad social garantizada para aquellos que son demasiado jóvenes o ancianos o enfermos y que no pueden ingresar en el mercado de trabajo. Si la igualdad social y política, así como la de género, fuera buscada continuamente. Si la desigualdad económica se redujera a niveles aceptables. Y, finalmente, si sus ciudadanos fueran socialmente participativos y de este modo pudieran hacer concreta y continuamente perfectible la democracia. Según estos criterios, Brasil está lejos todavía de ser una sociedad sostenible.

Tal sociedad sostenible debe plantearse continuamente la pregunta: ¿cuánto bienestar puede ofrecer al mayor número de personas posible con el capital natural y cultural de que dispone? Obviamente esta pregunta supone la sostenibilidad previa del Planeta sin la cual todos los demás proyectos perderían su base y serían inútiles.


Según estas ideas, la sociedad salvadoreña no pretende ser sostenible. Intenta emular, sin ningún éxito, los patrones de consumo de las sociedades del primer mundo. ¿Cuándo cambiaremos nuestra mentalidad y veremos nuestro futuro de manera realista? Y esto no es tarea de los partidos políticos ni del gobierno únicamente. Es necesario ganar conciencia colectiva sobre el tema, determinar las líneas de acción y trabajar seriamente por conseguirlas. De lo contrario, sucederá lo que ya nos anticipa Don O. en este post.


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5 comentarios:

  1. Depredar hoy para especular mañana.
    Gracias por el enlace.

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  2. "Una sociedad es sostenible cuando se organiza y se comporta de tal forma que, a través de las generaciones, consigue garantizar la vida de sus ciudadanos y de los ecosistemas en los que está inserta"

    Gracias Aldebarán.

    Yo tampoco creo que la sociedad salvadoreña sea sostenible en éstos términos al paso que va, tanto es así, que ha debido expular una buena parte de ella para sobrevivir.

    Yo también me encuentro como vos, apoyando a los segundos (aunque no sus métodos, pero sí sus razones) y entiendo a los primeros.

    Este tema de fortalecer a la sociedad es vital, el problema es ¿quién lo hace, cómo se hace? Hay gente organizada (y que a su vez trabaja organizando gente) que hace lecturas de una realidad inexistente, desde paradignas inviables. Yo me he decepcionado mucho.

    Despues de 15 o 20 años de cambios, la sociedad no es la misma y nadie es capaz de hacer una lectura real sobre lo que ha ocurrido.

    Para comnezar yo me pregunto: ¿cómo funciona la sociedad salvadoreña de hoy? y no me refiero a ong,s.

    Para mí, lo que urge es un proyecto de formación política (no partidaria), más reflexión, diálogo, debate y así se estimulará la participación responsable y seria, así se construye identidad y poder, y de paso buscamos la "sosteniblidad".

    De verdad, gracias. Quizá me meta a trabajar un post sobre esto.

    Saludos!

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  3. Don O:
    Al contrario, gracias por compartir una cita tan brillante.

    Ixquic*:
    Me interesaría mucho leer con más detalle lo que piensas sobre el tema. Estoy de acuerdo que falta mayor formación política (sin partidarismos) y también creo que nos falta alguien que tenga la altura moral suficiente como para darnos una suave tunda de conciencia y re-dirigirnos en el camino correcto.
    ¿Quién puede ser esta persona? No lo sé, pero en cuanto tenga alguna idea, te la comunico.

    saludos

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  4. Desde hace mucho nos merecemos nuestra propia extinción... ¡Que no se tarde mucho!

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  5. LA FORMULA SOSTENIBLE
    A comienzos del siglo XXI la visión hacia el futuro de nuestro camino como habitantes del planeta se hace cada vez más y más opaca. Cada día transcurrido nos acerca de forma lenta pero inexorable hasta el punto crítico, donde el reloj de la cuenta atrás para la capacidad de recuperación de nuestro planeta, empiece a funcionar sin poder detenerse.
    Es tiempo de empezar a poner en práctica las soluciones con las que contamos, revisarlas, mejorarlas si es posible ejecutarlas.
    AMPARAR: UN DEBER FUNDAMENTAL
    Los seres humanos hemos sido impulsados de manera natural hacia nuestra multiplicación, para poder llegar algún día, a colonizar por completo a nuestro amplio y extenso planeta para poder desarrollarnos plenamente como especie. Naturalmente, imaginar un derecho de amparo completo (cama, ropa y comida) ha sido hasta hoy, un ejercicio inimaginable.
    La sociedad materialista o consumista, causante de los problemas sociales y medioambientales actuales, es una sociedad surgida de manera espontánea y sin control. Todavía hoy, al crecer, pensamos que necesitaremos ganar dinero de alguna forma para vivir. Esta premisa, latente todavía desde nuestros orígenes como ciudadanos, ha marcado al conjunto de la ciudadanía desde siempre, donde para todos, disfrutar de la vida, implica la necesidad de obtener unos ingresos para poder comer, vestir o dormir y en definitiva para vivir. Para todos, el trabajo es el medio necesario para poder alcanzar los objetivos; formar una familia o independizarnos. Pero este no es el objetivo de todos. La falta de alternativas para poder vivir, junto a la necesidad de obtener ingresos, han causado, ya desde nuestros orígenes, la aparición de una sociedad hostil, incómoda y lacrada de enfermedades, guerra, pobreza, opresión, desigualdad, terrorismo, marginación, delincuencia, emigración, muerte y prostitución, que no han hecho más que enaltecer y elevar la importancia del vil metal hasta límites insospechados.
    LA PATRIA POTESTAD
    En el año 445 a.C. al no ver con buenos ojos las actividades desarrolladas por los menores, los patricios romanos promulgaron la ley de la patria potestad. Una ley que invitaba a los padres, a dar cama, ropa y comida a sus hijos menores de edad. Con esta ley muchos obtendrían la condición indispensable para evadirse de lo arduos trabajos y tareas que a menudo se les encomendaba realizar siendo menores y un incentivo probablemente también muy útil a la hora de favorecer los niveles de alfabetización de la ciudadanía.
    En definitiva, una ley (patria potestad) portadora de libertad, pero de una libertad muy pobre, breve y casi nula, pues al concluir, también desaparece con ella.
    CLIMA Y DEMOGRAFIA
    A pesar de las numerosas enfermedades que nos afectan y del alto índice de mortalidad en los países con menos recursos, la demografía continúa aumentando. Evidentemente los estudios planteados sobre la población para del futuro, junto a la cercana emigración forzosa por el aumento del nivel del mar y de las zonas desérticas, implicarán sin duda la imposibilidad de abastecer a la población entera. También es previsible, que debido a los efectos de la fuerte contaminación en la atmósfera, los riesgos de padecer nuevos episodios epidémicos producidos por la exposición directa al sol como por la inspiración de nuevas bacterias y toxinas acumuladas en las áreas más pobladas, serán muy probablemente un factor muy significativo que afectará a nuestras tasas de mortalidad.
    LA UNICA SOLUCION POSIBLE
    Todo ello tiene una solución; exprimir y potenciar nuestro derecho de amparo. Promulgar un derecho de amparo continuo y completo para las personas que decidan vivir sin trabajar.
    Para recolectar los frutos de una libertad hoy por hoy todavía por descubrir, necesitamos un derecho de amparo más acorde con las necesidades humanas. Los seres humanos hemos nacido para ser libres. A diferencia de los animales, no necesitamos reproducirnos constantemente para preservar nuestra especie. Sin un derecho de amparo como con un derecho de amparo solo hasta los dieciocho, todos estamos destinados a trabajar para encontrar nuestro hueco en la vida. Hasta hoy, sin alternativas y sin libertad, hemos llegado a conocer, con el paso del tiempo, el mundo actual tan humanamente deteriorado, materialista y contaminado que, hoy por hoy, es misión de todos tratar de resolver. Así pues, con un derecho de amparo más amplio, muchos ciudadanos/as podrán optar por desarrollar una vida laboral pasiva. Así, además de frenar los índices demográficos, también conseguiremos reducir los niveles de destrucción y de contaminación derivados de nuestro sistema de consumo actual.
    LA FAMILIA
    El aumento considerable de la población implica que cada vez más los ciudadanos mayores se queden solos. Al alcanzar la mayoría de edad, los jóvenes se independizan afectando en algunos casos seriamente la estructura familiar para siempre. Con un derecho de amparo adecuado, la estructura familiar se vería ampliamente reforzada y los lazos entre padres e hijos fortalecidos de manera notable. Los padres podrían ejercer mucho más tiempo de padres y los hijos que permanezcan con ellos, aportar al espacio familiar el mismo calor, complacencia y bondad inculcado por los propios padres. Un bienestar que se traducirá, en una mayor esperanza de vida, en el aumento de la salud y en alcanzar una vida y vejez más saludable para todos.
    La reforma del derecho de amparo o ley de la patria potestad actual, es para mí, y espero que también lo sea pronto para ustedes, la única fórmula válida necesaria para que, espero que pronto, podamos conocer los frutos de una libertad necesaria y todavía inédita y el punto de partida para conocer el planeta sano, civilizado y sostenible que todos deseamos.
    De todos nosotros depende.

    Más información http://www.leypaz.com

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