18.5.09

Unas pocas líneas ante la muerte de Mario Benedetti

Ayer tenía ya (casi) lista una nota sobre el día de Internet, cuando me enteré por Víctor sobre la muerte del escritor Mario Benedetti. Por supuesto, me pareció insulso lo que había escrito, así que decidí mandarlo al archivo casi-muerto.

Ya había mencionado antes una entrevista que le hicieron a Benedetti y que publicaron en diciembre de 2006 que con él aprendí que la poesía no necesariamente es cuestión de métrica, sino de ritmo, de sonoridad, de cadencia.

Tengo un par de amigos que fruncen el ceño cuando lo menciono como poeta pues no lesgusta una buena parte de su obra. Para mí muchos de sus poemas tienen encanto, gracia, y no me refiero a los que son más conocidos.

Alguien dijo, no estoy seguro si fue Facundo Cabral, que lo mejor que puede pasarle a un escritor o a un cantor es que sus rimas se pierdan en el público, que se olvide quién fue su autor y que todo el mundo las canturree y las recite fluidamente en su vida corriente. Con algunos de los poemas de Mario Benedetti ocurre eso precisamente: los enamorados los piden prestados para conquistar a quien les atiza el alma, los usan para robar un beso y para lograr una sonrisa.

Nos hará falta Don Mario y aunque tenemos su obra eso a veces no basta. Cosa rara, ayer precisamente recordaba algunos versos de su poema "A la izquierda del roble"


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2 comentarios:

  1. Si, fue Cabral quien dijo eso. Y vaya que tiene razón. Yo no creo que sea por gusto que tantas y tantos dejemos unas cuantas líneas que hacen constar que más allá de lo opinable que haya de la obra de Benedetti, hizo algo en el mundo que le trascendió. Y eso no puede borrarse.

    Saludos

    Victor

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  2. Yo lloré, me enamoré, soné y me destrozé el alma acompañada de Benedetti.

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