14.11.07

Artículo de Roberto Turcios.


Siempre con el mismo asunto del decreto sobre el día de duelo nacional decretado por la Asamblea Legislativa la semana pasada, ayer Roberto Turcios publicó esta nota en LPG


Duelo
Roberto Turcios/Columnista de LA PRENSA GRÁFICA

Ahora aumentó la lista de hechos políticos incomprensibles, pues tenemos un día de duelo nacional. Tal vez no sea tan incomprensible, si recordamos la trayectoria de la derecha, donde sobresalen su afán de situarse como única depositaria de las identidades nacionales y su negativa a reconocer a los adversarios como iguales.

ARENA, el PCN y el PDC decidieron, con unilateralidad e hipocresía, que había una fecha propicia para convertirla en día de duelo nacional. Con unilateralidad porque presentaron sus visiones parciales como nacionales; y con hipocresía porque declararon sentimientos que no han mostrado respecto de todas las facetas de la guerra. En realidad, las señoras y los señores que acordaron ese pronunciamiento tenían sus pensamientos puestos en los cálculos electorales, no en el dolor de la guerra, tampoco en la reconciliación.

Si vamos a asumir la guerra como un pasado al que no se quiere volver, debemos verla como una totalidad dolorosa, en la que hubo dos partes y varias etapas. En tal caso, no deberíamos andar buscando, con intereses particulares, episodios especiales para lanzarlos contra los adversarios. Tampoco deberíamos ignorar la necesidad de la reconciliación y el hecho de que solo es posible alcanzarla mediante la creación de consensos. Sin embargo, los diputados del duelo tenían otro objetivo: empañar un acto de los opositores efemelenistas.

No se puede tratar el sentido de Estado con tanta mezquindad. Tanto para decretar las fiestas nacionales como los duelos, los diputados deberían mostrar más visión nacional, sentido histórico y respeto por la ciudadanía. Sobre todo, deberían asumir la reconciliación como objetivo, también como método. Sin embargo, los parlamentarios del duelo han asumido la ficción de ser propietarios de la visión general, sin importarles el atropello deliberado sobre un segmento importante de la ciudadanía. De esa manera se han apropiado del nombre del Estado para darles salida a sus obsesiones y mezquindades.

Así ha tendido a actuar la derecha. Lo ha hecho como si fuera dueña absoluta de los destinos nacionales, poniéndose en un lugar sagrado ella misma; y en otro a sus opositores, calificándolos como enemigos de la patria. Algo parecido hicieron las señoras y los señores que decidieron el duelo, pues no tuvieron recato en transformar sus obsesiones personales en un decreto con disposiciones generales.

Ocuparon al Estado como cobertura de sus ansiedades, y de esa manera actuaron con desmesura.

Cuando el país está urgido de reconciliación, en la Asamblea Legislativa hay 45 señoras y señores que deciden ponerle el membrete del Estado a una ocurrencia electoral y a una campaña publicitaria.

Con esa decisión se retrataron como políticos de visión corta que tienen nociones reducidas, por decir lo menos, de la historia reciente. Aunque existan partidos y organismos, con poder, interesados en acomodar la memoria de la guerra en sus moldes particulares, es imposible que trastornen la historia reciente. Si se quiere lograr una aproximación a la tragedia nacional de los años 80, no se pueden ignorar el autoritarismo de los gobiernos militares, sus fraudes electorales, la desaparición de opositores y las violaciones a los derechos humanos. Pero un grupo de 45 diputados tiene otro sentido histórico. Ellos han preferido aferrarse a sus prejuicios; han tratado de imponer un modo particular de ver el pasado como visión nacional, antes que buscar los consensos necesarios para la reconciliación.

Bueno, sobra decir que estoy totalmente de acuerdo con el Sr. Turcios. La manera simplista en que la derecha nos quiere vender la historia del conflicto armado es insultante.

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2 comentarios:

  1. Totalmente de acuerdo Aldebarán, entonces, además de ese día, debería procalamerse el 24 de marzo, o el 16 de noviembre como días de duelo. Es una lástima que sigan aferrándose a tan burdas estrategias. La mayor culpa de la llamada "polarización de la sociedad" la tiene la derecha por impulsar este tipo de juego sucio y tremendamente hipócrita. Esto no demuestra más que una gran inmadurez política e histórica.

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  2. Ese juego sucio le conviene también al partido de izquierda. Así piensan que sacan más agua para su molino. Y tienes razón, demuestra inmadurez.

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